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| Cardo borriquero |
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| Cardo borriquero en flor. Camino los Siseros de Navatejera. |
¿Se puede querer un pueblo sin conocerlo?, ¿se puede conocer una tierra, si nadie te la enseña, si nadie te cuenta que forma parte de la herencia de los que te precedieron? Este blog es una oportunidad para conocer un poco mejor nuestra historia, nuestras costumbres y tradiciones, para no olvidar de donde venimos ni lo que fuimos, y por supuesto, para conocer nuestro entorno más natural, nuestra fauna y nuestra flora. En definitiva, para que puedas sentir el pueblo donde vives más tuyo.
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| Cardo borriquero |
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| Cardo borriquero en flor. Camino los Siseros de Navatejera. |
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| El tomillo |
En un baldío donde el sol pegaba fuerte y el tiempo parecía quedarse a descansar, lo noté. Ese olor: fresco, terroso, fuerte. El tomillo estaba en flor: pequeño, morado, valiente. Asomaba entre las piedras como si nada, como si todo. Me agaché a tocarlo y el aroma me golpeó de lleno trasladandome de repente a mi juventud cuando por estos pagos corría detrás de perdices y liebres..
Que yo recuerde aquí siempre ha habido tomillos. En verano se huele sin querer a cientos de metros. Antiguamente se usaba para los resfriados, para los dolores de barriga, para los guisos... pero también para adornar los altares de las iglesias. Para perfumar el ambiente los días festivos. Para que los rezos y plegarias no olieran a encierro, sino a campo.
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| El tomillo en flor |
Arranqué unas pocas ramas de tomillo y las guardé en el bolsillo como quien guarda un secreto. Al volver a casa, abrí el papel donde las había envuelto. El olor seguía intacto. Esa tarde ya en casa las puse a secar.
Al cabo de unos días, cuando ya estaban bien secas, las eché en un guiso de patatas y carne, y mientras se cocinaba pensé en la transformación que experimenta el campo en primavera con la flor del tomillo. En la decoración de los altares con su flor violeta y en el olor que impregnaba cada rincón de la instancia, y cómo lo que parece tan insignificante, es muchas veces lo que sostiene el alma.
Hay plantas que no sólo sanan el cuerpo. También abren grietas suaves en la memoria, Te susurran cosas al oído que no sabías que necesitaras escuchar. Porque el tomillo no es solo una planta más. El tomillo es historia, son recuerdos de infancia, es campo, es flor de primavera, fragancia de verano, olor de otoño...
Receta emocional:
- Unas ramitas secas de tomillo.
- Una vela encendida.
- Una foto de tu infancia.
- Y una pregunta en el pecho.
1º Enciende unas pocas ramas secas de tomillo con cuidado.
2ºDeja que el humo recorra la estancia y también tu cuerpo.
3º Respira profundo
4º Agradece ese momento.
Y si hay algo que no entiendes, no lo fuerces. Déjalo arder🔥.
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| Nabo del diablo |
Una característica a tener en cuenta es que sus flores de color blanco están dispersas en forma de sombrilla (umbela), por lo tanto, nunca manipular o comer plantas de este tipo, pues hay muchas y diferentes que no conocemos y podemos llegar a confundirlas. Como dijo el autor de “Las Mil y una Noches”, “planta que no te da de comer, déjala correr”. Su floración comienza a principios de primavera hasta finales del verano y suele crecer en acequias y terrenos húmedos como regueros, caminos y cunetas.
Las hojas de color verde son muy divididas como las que tienen la zanahoria o el perejil. La raíz es
de color morado muy poderosa y multitudinaria que cuando se corta desprende un líquido característico de color amarillo anaranjado.
En el caso de confundir esta planta y comerla por error, lo primero que hay que hacer es ingresar en el hospital más cercano que tengamos y pedir ayuda médica lo antes posible. Los síntomas son claros: ataca al sistema nervioso central y puede causar vómitos, convulsiones permanentes hasta un paro respiratorio.
Este tipo de intoxicaciones, muy comunes en la ingesta de setas desconocidas, es muy importante que el paciente describa al médico que le atiende que tipo de planta ha comido: forma, color, etc. pues de lo contrario el diagnóstico se convierte en imposible. La confusión está detrás de la gran mayoría de casos de envenenamientos, ya sean plantas o setas. Sin embargo, el tiempo es clave para el buen pronostico y tratamiento.
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| Boletus edulis |
La principal forma de identificar un boletus es la ausencia de láminas bajo el sombrero como tienen los níscalos o la seta de cardo. Los boletus tienen una superficie porosa similar a una esponja. Esta especie de esponja está formada por tubos o poros. Otra característica de los boletus es que son setas carnosas y blandas al tacto con forma generalmente de paraguas.
La esponja de los boletus es de color blanco cuando son jóvenes, amarillenta en edad intermedia y verde oliva cuando ya son viejos. Si la esponja es blanca se puede comer, si es amarilla es mejor retirarla y espaciarla por el suelo, y si es de un tono oliva mejor dejarla sin tocar.
Al recolectar los boletus hay que asegurarse de que no tengan gusanos, para ello es recomendable hacer cortes en el pie del boletus y mirar si tiene galerías o pequeños agujeros por donde sube el gusano, lo mismo que hacemos cuando pelamos una patata que ha sido atacada por algún gusano, pero no sabemos hasta donde ha llegado.
Las cuatro especies de boletus más buscados y mejor valorados que podemos encontrar en nuestro campo de Navatejera, denominados por los expertos como “los cuatro magníficos” son: B. edulis, B.aereus, B. pinícola y B. reticulatus.
El más común de todos ellos es el B. edulis, más conocido como “seta calabaza”. Una de las características de este boletus es la arista blanca que recorre toda la margen del sombrero. El B. edulis es el de mayor prestigio culinario dentro del género Boletus y el más usual de todos debido a que brota en gran cantidad de hábitats diferentes.
El B. edulis destaca por su carne blanquecina y sombrero viscoso de color canela, aunque de viejo tire a un color más claro. El color del sombrero depende en gran medida de donde aflore la seta, si en pinares, en matas de robles o bajo encinas, también si es joven o adulto.
El robusto pie del B. edulis es de color crema blanquecino de joven, que con el tiempo se vuelve amarillo verdoso, con un entramado de mallas fibrosas. El B. edulis es una seta comestible muy apreciada en muchas cocinas, generalmente crece asociado a plantas y árboles como el roble, la encina o el pino silvestre, también se le puede encontrar entre aulagas y brezos.
El B. edulis suele aparecer ya desde finales de verano hasta finales de otoño, especialmente después de días seguidos de lluvia.
Existen otros boletus comestibles como el B.aereus, más conocido como “seta negra” con sombrero marrón tirando a negruzco y pie en forma de botijo.
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| Boletus aereus |
| Boletus pinicola |
| Boletus reticulatus |
Hay otros boletus que no tienen ningún valor gastronómico como el B. fragans, B. calupus, etc. Y hay otras dos especies que son tóxicas aunque no mortales como el B. satanás y el B. rhodoxanthus que se caracterizan por tener un tono rojo muy llamativo.
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| El níscalo en un pinar de Navatejera. Diciembre 2025. |
El níscalo aflora desde finales del verano hasta finales de otoño. El sombrero de color naranja-zanahoria, con forma de copa, es relativamente fácil de distinguir entre la hojarasca del suelo, aunque a veces se disfrace de círculos concéntricos de tonos rojizos que le mimetizan con el entorno. De joven, el sombrero del níscalo se encuentra enrollado por los bordes y conforme envejece se aplana para evolucionar en forma de embudo.
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| Vista inferior del níscalo y el pie ahuecado. |
El pie del níscalo es ahuecado, como se puede apreciar en la fotografía, más o menos cilíndrico y estrecho en la base, es del mismo color del sombrero, pero algo más pálido con algunos hoyitos superficiales. Las láminas apretadas y finas son del mismo color que el sombrero. Su carne es densa y compacta, de olor afrutado y de grato sabor, (aunque ami las setas nunca me han gustado demasiado), con un color blanquecino hacia el centro. A menudo se consume asado, guisada o escabechada, y también como complementos de guisos. Sus proteínas son escasas pero de alta calidad, y su contenido en fibra favorece el tránsito intestinal.
El níscalo se oxida rápidamente después de recolectado o cuando envejece, adquiriendo entonces un tono verdoso. Para la recolección del níscalo se suele utilizar navaja con la que cortar el tallo. También es necesario usar una cesta de mimbre o similar, nunca depositarlos en una bolsa de plástico, pues aparte de estar prohibido, las esporas no caerían en el suelo y se podrían llegar extinguir.
La tonalidad verdosa no es muy agradable para la vista, pero no afecta a su gusto ni a su ingesta. Son un indicador de oxidación y suele aparecer pasados unos días de su recolección o cuando por alguna circunstancia han sufrido algún golpe.
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| La carne del níscalo es de color blanquecino, densa y compacta |
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| El níscalo al recolectarlo desprende un látex de color naranja casi rojo. |
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| El torvisco, más conocido en Navatejera como “matagallinas”. |
En el campo de Navatejera se le puede ver en los bordes de caminos y cunetas, entre aulagas y tomillos, y también en claros del monte. Desarrolla unas flores blancas al final del verano y durante el otoño, muy aromáticas pero irritantes.
Su fruto, como se puede apreciar en la fotografía, son pequeñas bayas carnosas, redondas y de color rojo anaranjado. Toda la planta es tóxica, su efecto purgante de la corteza y de las hojas es considerado venenoso, ya que puede producir ampollas en la piel tras un prolongado contacto con ella, sobre todo en niños pequeños. Los animales la ignoran y las aves creo que también, al menos yo no he visto ningún pájaro alimentarse de este fruto.
Antiguamente, después de varios días al sol, se hacían cuerdas con la corteza del tallo por su flexibilidad y resistencia, con lo que se lograba hacer nudos muy finos. También se empleaba para labores de cestería, las ramas se empleaban para atar los haces de hierba, así como para otras labores del campo. Igualmente, se utilizaba como insecticida natural para los gallineros en manojos colgados del techo para mantener a las gallinas y pollos a salvo de piojos.
Otra curiosidad de este pequeño arbusto es que sus ramas se empleaban como medio de pesca cuando los ríos y arroyos bajaban escasos de agua, sobre todo con el estiaje del verano. Su resina tóxica es tan potente, que deja el agua sin oxígeno en poco tiempo, un elemento fundamental para la supervivencia de los peces, por lo que echando algunos manojos de ramas, el agua se queda sin oxígeno. Al cavo de un par de horas solo hay que ir recogiendo los peces panza arriba y meterlos en la cesta. Esta forma de pescar se conoce como “entorviscar”, y antiguamente se usaba mucho en los pueblos ribereños, donde a penas existía guardería, ya que este método de pesca estaba prohibido como lo está hoy día. También se empleaban las raíces con la misma finalidad; envenenar el agua.
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| El torvisco en otoño con su fruto color rojo. Navatejera, noviembre 2025. |