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El Boletus edulis

Boletus edulis

 Si existe un tipo de seta en Navatejera que despierta el interés general, ese probablemente sea el Boletus edulis, más conocido como “seta calabaza”, muy apreciado tanto por los aficionados a la micología, como por los amantes de la gastronomía otoñal.

La principal forma de identificar un boletus es la ausencia de láminas bajo el sombrero como tienen los níscalos o la seta de cardo. Los boletus tienen una superficie porosa similar a una esponja. Esta especie de esponja está formada por tubos o poros. Otra característica de los boletus es que son setas carnosas y blandas al tacto con forma generalmente de paraguas.

La esponja de los boletus es de color blanco cuando son jóvenes, amarillenta en edad intermedia y verde oliva cuando ya son viejos. Si la esponja es blanca se puede comer, si es amarilla es mejor retirarla y espaciarla por el suelo, y si es de un tono oliva mejor dejarla sin tocar.

Al recolectar los boletus hay que asegurarse de que no tengan gusanos, para ello es recomendable hacer cortes en el pie del boletus y mirar si tiene galerías o pequeños agujeros por donde sube el gusano, lo mismo que hacemos cuando pelamos una patata que ha sido atacada por algún gusano, pero no sabemos hasta donde ha llegado.

Las cuatro especies de boletus más buscados y mejor valorados que podemos encontrar en nuestro campo de Navatejera, denominados por los expertos como “los cuatro magníficos” son: B. edulis, B.aereus, B. pinícola y B. reticulatus.

El más común de todos ellos es el B. edulis, más conocido como “seta calabaza”. Una de las características de este boletus es la arista blanca que recorre toda la margen del sombrero. El B. edulis es el de mayor prestigio culinario dentro del género Boletus y el más usual de todos debido a que brota en gran cantidad de hábitats diferentes.

El B. edulis destaca por su carne blanquecina y sombrero viscoso de color canela, aunque de viejo tire a un color más claro. El color del sombrero depende en gran medida de donde aflore la seta, si en pinares, en matas de robles o bajo encinas, también si es joven o adulto.

El robusto pie del B. edulis es de color crema blanquecino de joven, que con el tiempo se vuelve amarillo verdoso, con un entramado de mallas fibrosas. El B. edulis es una seta comestible muy apreciada en muchas cocinas, generalmente crece asociado a plantas y árboles como el roble, la encina o el pino silvestre, también se le puede encontrar entre aulagas y brezos.

El B. edulis suele aparecer ya desde finales de verano hasta finales de otoño, especialmente después de días seguidos de lluvia.

Existen otros boletus comestibles como el B.aereus, más conocido como “seta negra” con sombrero marrón tirando a negruzco y pie en forma de botijo.

Boletus aereus
 
Boletus pinicola
El B. pinicola también conocido como “seta de pino”. Es el boleto de primavera por excelencia. Brota desde primavera hasta finales de otoño. En algunos pinares de Navatejera este boletus es muy abundante en primavera, en otros pinares es más abundante en otoño. 

Como todos los boletus necesita lluvia abundante y temperaturas suaves. Crece bajo los pinos silvestres viejos, aunque también se le puede encontrar en el monte asociado a matas de robles o bajo encinas. El sombrero presenta un color caoba a pardo rojizo. El pie es grueso, ventrudo hacia la base y muy panzudo. La carne es blanca, densa y espesa, con un olor perfumado y sabor agradable, muy parecido al B. edulis.

Boletus reticulatus
Otro boletus comestible es el Boletus reticulatus, más conocido como “boleto de verano”. Es un boleto que le gusta la calor, de ahí que su temporada alta sea en pleno verano. El sombrero presenta una cutícula o piel seca y aterciopelada que tiende a agrietarse con tiempo seco. Es de color marrón pardo o avellanado. El pie presenta una retícula bien marcada, una especie de malla bulbosa y prominente. La carne es blanca, gruesa y firme con un olor agradable. Brota desde finales de la primavera hasta finales de verano. En el campo de Navatejera se le puede encontrar bajo encinas, matas de robles y en pinares añosos.

Hay otros boletus que no tienen ningún valor gastronómico como el B. fragans, B. calupus, etc. Y hay otras dos especies que son tóxicas aunque no mortales como el B. satanás y el B. rhodoxanthus que se caracterizan por tener un tono rojo muy llamativo.

El níscalo

El níscalo en un pinar de Navatejera. Diciembre 2025.

De entre las múltiples especies de setas comestibles que podemos encontrar en el campo de Navatejera destacan tres: el níscalo, los boletus y la seta de cardo. Hoy vamos a hablar del níscalo, una seta comestible y fácil de identificar, muy común en los pinares de Navatejera y muy apreciada gastronómicamente hablando.

El níscalo aflora desde finales del verano hasta finales de otoño. El sombrero de color naranja-zanahoria, con forma de copa, es relativamente fácil de distinguir entre la hojarasca del suelo, aunque a veces se disfrace de círculos concéntricos de tonos rojizos que le mimetizan con el entorno. De joven, el sombrero del níscalo se encuentra enrollado por los bordes y conforme envejece se aplana para evolucionar en forma de embudo.

Vista inferior del níscalo y el pie ahuecado.

El pie del níscalo es ahuecado, como se puede apreciar en la fotografía, más o menos cilíndrico y estrecho en la base, es del mismo color del sombrero, pero algo más pálido con algunos hoyitos superficiales. Las láminas apretadas y finas son del mismo color que el sombrero. Su carne es densa y compacta, de olor afrutado y de grato sabor, (aunque ami las setas nunca me han gustado demasiado), con un color blanquecino hacia el centro. A menudo se consume asado, guisada o escabechada, y también como complementos de guisos. Sus proteínas son escasas pero de alta calidad, y su contenido en fibra favorece el tránsito intestinal.

El níscalo se oxida rápidamente después de recolectado o cuando envejece, adquiriendo entonces un tono verdoso. Para la recolección del níscalo se suele utilizar navaja con la que cortar el tallo. También es necesario usar una cesta de mimbre o similar, nunca depositarlos en una bolsa de plástico, pues aparte de estar prohibido, las esporas no caerían en el suelo y se podrían llegar extinguir. 

La tonalidad verdosa no es muy agradable para la vista, pero no afecta a su gusto ni a su ingesta. Son un indicador de oxidación y suele aparecer pasados unos días de su recolección o cuando por alguna circunstancia han sufrido algún golpe.

La carne del níscalo es de color blanquecino, densa y compacta

El níscalo al recolectarlo desprende un látex de color naranja casi rojo.


ALGUNOS CONSEJOS:

¿CÓMO SE PUEDE PREVENIR LA INTOXICACIÓN POR SETAS?

—No comer especies mezcladas ni setas crudas o poco cocinadas.
— No ingerir más de 250 gramos de setas a la semana.
—Las setas en grandes cantidades, aunque sean comestibles, son bastante indigestas.
—Estar seguro de que las setas que vamos a cocinar sean comestibles, en última instancia preguntar a un especialista si no estamos seguros.
—Es importante evitar LOS FALSOS NÍSCALOS que son tóxicos y pueden causar vómitos y diarrea. Además, se recomienda no dar setas a los niños pequeños, personas mayores o embarazadas debido a los riesgos de intoxicación y deshidratación.

OTROS CONSEJOS:

—Para lavar los níscalos o cualquier otro tipo de setas es recomendable no sumergirlos bajo el grifo o dejarlos en remojo porque absorben demasiada agua, lo que les quita sabor y textura. Lo mejor es limpiarlos con un cepillo suave o un trapo de cocina ligeramente húmedo para retirar la tierra suelta. En caso de que estén muy sucios, se puede hacer un enjuague rápido bajo el chorro de agua fría, asegurándose de secarlos muy bien inmediatamente después.

¿COMO ACTUAR ANTE UNA INTOXICACIÓN POR SETAS?

—Debemos de acudir inmediatamente al centro médico más próximo, en nuestro caso al Hospital de León, para poder tratarlo adecuadamente.

¡Buen provecho!