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Cada planta una historia: el cardo borriquero

 

Cardo borriquero
No sé porqué, pero me entraron ganas de dar un paseo por el campo de Navatejera, sin destino, como quien busca algo sin saber qué.

Iba haciendo "La Ruta Los Siseros", cuando me acordé de una historia que me contó un hombre hace mucho tiempo. No recuerdo ahora su nombre, solo sé que era de Navatejera, y decía la gente de él que era como el cardo borriquero: seco por fuera, de palabras justas, pero con un corazón de esos que curan.

Me contó que recogía cardo borriquero todos los veranos, justo cuando más pinchaba. "-Si sabes cómo tocarlos - decía  -no duele". Me decía que sabiendo prepararlo, limpiaba por dentro los envenenamientos que no salen en las analíticas. 

Le imaginé caminando por caminos y senderos con las manos protegidas y los ojos bien atentos, cortando el cardo despacio, envolviendo cada rama con la delicadeza que otros solo reservan para las flores.

Dicen que los usaba para purgar, para las digestiones pesadas, para cuando a alguien se le habían quedado cosas atravesadas, pero también, y esto me lo contaron bajito, para los duelos largos, para la tristeza terca, para los hombres duros que no saben llorar.

Me quedé un buen rato sentado en el camino al lado de unos cardos borriqueros. El aire olía a resina de un pinar cercano y al omnipresente olor del tomillo, y tal vez a algo más. A respeto tal vez. A esa sabiduría popular que no presume, pero que está ahí para ser escuchada.

Y mientras el sol de julio desaparecía, pensé que hay gente así, que pincha si no sabes tratarla, pero si te acercas con una sonrisa, te enseñan a sanarte por dentro.

Cardo borriquero en flor. Camino los Siseros de Navatejera.

El cardo borriquero, también conocido en Navatejera como "cardo mariano" es espinoso, testarudo, hermoso en su rareza, con una corola rosada-púrpura. Crece donde pocas plantas se atreven: en las cunetas, entre ruinas, en los huertos abandonados, y allí donde la tierra es dura.

Usos tradicionales:

-Fortalece el hígado y lo regenera.
-Ayuda a depurar toxinas (alcohol, medicamentos, emociones retenidas).
-Mejora la digestión y los cólicos.
-Refuerza el sistema inmunológico.
-Es símbolo de limpieza profunda y renacimiento.

Receta:

-Una cucharada pequeña de semillas de cardo borriquero molidas.
-Una taza de agua.
-Un reposo largo.

Modo de prepararlo:

-Hierve el agua.
-Añade las semillas molidas.
-Tapa la taza y deja reposar 15 minutos.
-Cuelala y bébela despacio, a sorbos.

Y mientras lo haces, piensa en ese hombre seco por fuera, pero con un corazón grande que sabía cuándo cortar el cardo, cuando hervir, y cuanto tiempo reposar. 

(No necesitas su nombre, solamente seguir sus consejos)






Cada planta una historia: el tomillo

El tomillo

Era primavera en el campo de Navatejera y el aire olía a tomillo, pero también a otras plantas, una especie de olores y fragancias entremezcladas que solo se respira bien cuando te dejas llevar.

En un baldío donde el sol pegaba fuerte y el tiempo parecía quedarse a descansar, lo noté. Ese olor: fresco, terroso, fuerte. El tomillo estaba en flor: pequeño, morado, valiente. Asomaba entre las piedras como si nada, como si todo. Me agaché a tocarlo y el aroma me golpeó de lleno trasladandome de repente a mi juventud cuando por estos pagos corría detrás de perdices y liebres..

Que yo recuerde aquí siempre ha habido tomillos. En verano se huele sin querer a cientos de metros. Antiguamente se usaba para los resfriados, para los dolores de barriga, para los guisos... pero también para adornar los altares de las iglesias. Para perfumar el ambiente los días festivos. Para que los rezos y plegarias no olieran a encierro, sino a campo.

El tomillo en flor

 En la edad media lo usaban para purificar la casa y los animales, y para dar fuerza a los cuerpos debilitados. Se quemaba como incienso rústico. Se cocía en agua y se llevaba encima en saquitos como amuletos.

Arranqué unas pocas ramas de tomillo y las guardé en el bolsillo como quien guarda un secreto. Al volver a casa, abrí el papel donde las había envuelto. El olor seguía intacto. Esa tarde ya en casa las puse a secar.

Al cabo de unos días, cuando ya estaban bien secas, las eché en un guiso de patatas y carne, y mientras se cocinaba pensé en la transformación que experimenta el campo en primavera con la flor del tomillo. En la decoración de los altares con su flor violeta y en el olor que impregnaba cada rincón de la instancia, y cómo lo que parece tan insignificante, es muchas veces lo que sostiene el alma.

Hay plantas que no sólo sanan el cuerpo. También abren grietas suaves en la memoria, Te susurran cosas al oído que no sabías que necesitaras escuchar. Porque el tomillo no es solo una planta más. El tomillo es historia, son recuerdos de infancia, es campo, es flor de primavera, fragancia de verano, olor de otoño... 

Receta emocional: 

Unas ramitas secas de tomillo.

- Una vela encendida.

- Una foto de tu infancia.

- Y una pregunta en el pecho.

1º Enciende unas pocas ramas secas de tomillo con cuidado.

2ºDeja que el humo recorra la estancia y también tu cuerpo.

3º Respira profundo

4º Agradece ese momento.

Y si hay algo que no entiendes, no lo fuerces. Déjalo arder🔥.




Cada planta una historia: Nabo del diablo

Nabo del diablo

 Prestar atención sobre esta planta muy común en el campo de Navatejera, porque se trata de una planta muy tóxica mortal. Se la conoce con el nombre de “nabo del diablo” o “apio del diablo”.

Una característica a tener en cuenta es que sus flores de color blanco están dispersas en forma de sombrilla (umbela), por lo tanto, nunca manipular o comer plantas de este tipo, pues hay muchas y diferentes que no conocemos y podemos llegar a confundirlas. Como dijo el autor de “Las Mil y una Noches”, “planta que no te da de comer, déjala correr”. Su floración comienza a principios de primavera hasta finales del verano y suele crecer en acequias y terrenos húmedos como regueros, caminos y cunetas.

Las hojas de color verde son muy divididas como las que tienen la zanahoria o el perejil. La raíz es
de color morado muy poderosa y multitudinaria que cuando se corta desprende un líquido característico de color amarillo anaranjado.

En el caso de confundir esta planta y comerla por error, lo primero que hay que hacer es ingresar en el hospital más cercano que tengamos y pedir ayuda médica lo antes posible. Los síntomas son claros: ataca al sistema nervioso central y puede causar vómitos, convulsiones permanentes hasta un paro respiratorio.

Este tipo de intoxicaciones, muy comunes en la ingesta de setas desconocidas, es muy importante que el paciente describa al médico que le atiende que tipo de planta ha comido: forma, color, etc. pues de lo contrario el diagnóstico se convierte en imposible. La confusión está detrás de la gran mayoría de casos de envenenamientos, ya sean plantas o setas. Sin embargo, el tiempo es clave para el buen pronostico y tratamiento.